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En sus marcas …Listos…¡Ay!

Una crónica de Aura Alejandra Coba Herrera

Él era veloz, el más veloz de los atletas colombianos. En la pista no había corredor más rápido que él. El secreto de su rapidez eran sus piernas, las mismas que un día se cansaron de correr, dejándolo con la frustración de haber podido ser ‘Henry López, el más veloz de los atletas’.

En el 2011, con 14 años y cursando noveno grado, Henry conoció el atletismo. En aquel entonces el béisbol era el único deporte que le apasionaba, pero lo que ni siquiera sospechaba era que gracias al béisbol conocería el atletismo, su otra pasión. Él pertenecía al equipo de béisbol de su colegio, ahí jugaba también un compañero que además era atleta, quién intentó convencerlo en diferentes ocasiones de practicar el atletismo, hasta que por fin consiguió que Henry fuera por primera vez a la pista.

“Él le habló de mí a su entrenador, quien era profesor de educación física del colegio en ese entonces, le dijo que yo tenía buen porte, una edad adecuada y que podía sobresalir ante los demás muchachos en el atletismo, hasta que lo convenció. El profesor me realizó una serie de pruebas en el campus del colegio y quedó sorprendido con mis habilidades”, cuenta Henry.

Estaban en vísperas de las competencias deportivas intercolegiales y el profesor desesperado por reclutar atletas quiso persuadir a Henry para que hiciera parte de la liga escolar de atletismo, sin embargo, Henry al principio estaba un poco reacio en practicar este deporte pues pensaba que se trataba solamente de correr y correr. El profesor, insistente, resolvió hablar con el papá de Henry – le comentó sobre los intercolegiados y el potencial que su hijo demostró en el atletismo– quién con unas palabras inspiradoras consiguió lo que el profesor no pudo: Convencer a Henry de practicar atletismo.

“Me dijo: “Inténtalo, no pierdes nada. Vivirás una gran experiencia. Si ganas, bien y si no, no pasa nada. ¡Ánimo! Lo importante es que lo intentes y hagas lo mejor posible”.
A partir de ahí, Henry empezó a entrenar martes y jueves en la pista de atletismo, y el resto de días se dedicaba al béisbol. Como Henry era bastante veloz, el profesor lo enfocó en las pruebas de velocidad de 80 metros y 100 metros planos.

Al fin llegó el gran día, el campeonato intercolegial. Sobresalió en los 80 metros, salió a correr y ocupó el primer lugar, lo mismo ocurrió con la prueba de 250 metros, en la que también logró ganar, y de forma increíble en la competencia de relevo 4x100 también se llevó el triunfo.

Esas victorias sumaron cuatro medallas de oro; la de 80 metros, 250 metros, relevo 4x100 y otra que olvidó. Antes de ganar, sus entrenamientos fueron pocos, a la hora de la competencia simplemente se dejó llevar por sus instintos y corrió con su velocidad natural, además tenía la ventaja de ser el más alto de todos los competidores.
Su desempeño llamó la atención de los demás entrenadores, es más quedó escogido en ese mismo momento para la Selección Bolívar de atletismo. La aventura apenas comenzaba, así como los viajes para competir a nivel departamental y nacional.

Su primer viaje con la Selección Bolívar fue a un campeonato en Armenia, de 36 deportistas que se presentaron, solo clasificaron ocho a la final y Henry fue uno de ellos. En esa ocasión no ganó medallas ya que muchos de los atletas con los que compitió estaban en un nivel superior al de Henry.

Luego compitió en el Campeonato Nacional de Intercolegiados en Bucaramanga, donde ganó una medalla de bronce en la prueba de 80 metros planos.
“Aunque sin duda mi mejor momento como atleta fue el Campeonato Nacional de Cali del año 2012, donde obtuve medalla de plata en los 80 metros planos y de bronce en los 150 m. A partir de ahí se desprendieron muchos viajes, me felicitaban, me hacían entrevistas…yo era el favorito…yo era el mejor”, relata Henry con nostalgia.
Henry era deportista de tiempo completo, salía del colegio y de inmediato iba a entrenar. Cuando llegaban los campeonatos de atletismo aumentaban los días de entrenamientos en la pista, ahora entrenaba los lunes, miércoles, viernes y sábados en la mañana, cambiando los papeles y los martes y jueves iba a béisbol, aunque hacía excepciones si se trataba de un partido de béisbol, entonces disminuía en atletismo.

En caso de que se cruzara una competencia de atletismo con un partido de béisbol – si era en Cartagena –, pedía permiso para salir antes de la competencia y salía corriendo, llegaba a la mitad del partido, se cambiaba, y salía a jugar.
Así fue por un buen tiempo hasta que…
Durante el año 2012, a solo dos meses del Campeonato Nacional de Cali, se encontraba en pleno entrenamiento cuando sintió un fuerte dolor en los abductores izquierdo y derecho, lo que hacía que corriera con dificultad.
Acudió cuanto antes al médico, le recomendó terapias de lunes a viernes a las 3:00 de la tarde en el Pipe de la Popa. Así fue, iba a las terapias a las 3:00 pm y apenas terminaba corría a la pista de atletismo para continuar con sus entrenamientos que comenzaban a las 4:00 de la tarde y terminaban a las 8:00 de la noche.
Gracias a las terapias empezó a presentar mejorías, y faltando un mes para el campeonato de Cali ya estaba corriendo bien, aún con molestias pero eso no impedía que fuera el más veloz. Pero los malestares volvieron durante la semana anterior al campeonato.

Pronto llegó la semana del Campeonato Naccional de Cali, para entonces las punzadas en el abductor derecho habían cesado, pero todavía le dolía la pierna izquierda. A pesar de esto, Henry salió a competir, subestimando quizás la gravedad de su estado porque se sentía animado, además aseguraba estar en buena forma. Salió a correr los 80 metros, que fue la primera prueba, que se dividió en dos carreras una de clasificación y otra de finales, en la de clasificación quedó de primero y la de finales de segundo.
Al día siguiente fue la prueba de 150 metros planos, ahí fue donde más me duro le dio …corrió las mismas dos pruebas (de clasificación y finales), en la de clasificación quedó de primero, no se exigió, simplemente estuvo pendiente de que no lo pasaran y se mantuvo así hasta el final de la prueba. Sin embargo no contó con la misma suerte en la prueba de las finales.

“Yo salí en la primera curva de los 50 e iba de primero, más cuando cojo la curva de los 100 metros me empezaron a tomar ventaja porque el dolor incrementaba, en la final quedé de tercero y desde que terminé esa prueba quedé manqueando, manqueaba y manqueaba y ya no podía correr”, contó Henry con la voz quebrada.
Con los años ya no eran solo los abductores, sino que le daba fatiga, calambres, incluso llegó a sufrir de tirones. Su desempeño fue descendiendo poco a poco, mientras que sus compañeros cada vez más perfeccionaban sus tecnicas, además ya no era el más alto de todos.

Entonces sucedió…Era 2014, había una Campeonato Nacional igual al del 2012, Henry había viajado a Jamaica ese año, allí aprendió técnicas nuevas que tenía pensado utilizar en ese nacional.

Regresó de Jamaica siendo favorito para ganar ese campeonato, pero fue toda una decepción. Para entonces ya no iba a terapias sino que tomaba pastillas, pero estando en Jamaica no fue responsable con los horarios para consumir los medicamentos y entonces los dolores regresaron.

“Para cuando inició el campeonato ya yo estaba mal, yo salí a competir en la serie de clasificación y quedé de segundo y lo peor fue que ni siquiera pasé la final, sumado a esto competí no solo con los mismos muchachos de años anteriores sino con atletas que apenas iniciaban…eso que venía de entrenarme a nivel internacional…fue una decepción, quedé de segundo en la serie. El entrenador me regañó, me dijo que ¡¿Cómo era posible que no haya mejorado?! ¡Que no es la primera vez! Yo me puse a llorar y fue cuando dije: ¡No voy más a la pista!

Henry nunca volvió a correr.